Soñé contigo.
Es curioso como juega la mente con uno.
Estábamos en mi nuevo piso de 70 metros y, aunque eramos diez o doce, no nos molestábamos. Todos se fueron al cuarto de al lado y era como si ya no estuvieran, como si el piso hubiese crecido hacia la calle tres o cuatro habitaciones mas. Y fue ese momento en el que nos quedamos solos, sentados y con los pies encima del sofá, cuando nos besamos como si no hubiera pasado nada. Nos besamos muchas veces, nos mordíamos los labios y nos reíamos, casi sin tocarnos, casi como jugando. Como si los últimos años no hubieran pasado. Como si nada mas hubiera ocurrido en nuestras vidas, como si hubiéramos estado juntos ayer. Como si tuviéramos otra vez aquellos años.
Ya no tenemos nada en común mas allá del recuerdo que, casi se me ha borrado. Perdido como muchos otros de antes y de después. Recuerdos formados sobre todo por imágenes quietas de aquí y allá. En la moto, en la playa, tu larguísimo vestido abotonado, tu blusa transparente... como fotografías, en los que tu voz, tus expresiones y tu forma de andar ya han desaparecido.
Es curioso como puedes olvidarte de alguien y, de repente, por causa de un sueño, como te viene a la cabeza una y diez veces seguidas como si fuera lo mas importante de esta semana. Como echándote la culpa de haberte olvidado.
Sin embargo (y es que siempre hay un sin embargo) nada me hará olvidar como nos decíamos "te amo". Como nos parecía tanto mas que los "te quiero" y como nunca se convirtió para nosotros en una rutina decírnoslo. Casi los guardábamos para decirlos solo de vez en cuando, Como con miedo a que perdieran su valor frente a los "te quiero" que nos decíamos en cualquier momento.
Y quizá si recuerde tu voz, tu voz baja y cerca de mi oreja susurrándome "te amo" en la cama y provocando un escalofrío en mi espalda que me hacía saltar como un resorte a besarte y a decirte "te amo".
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