jueves, 5 de noviembre de 2009

No lloraré

No lloraré en mi nueva casa, no lo haré.
Porque cuando lo hice por primera vez en la vieja, apoyado en el pasillo, esa imagen se quedó grabada en la pared y ya no se borro.
Porque cuando iba a la cocina pasaba junto a esa imagen que seguía apoyada sobre el codo izquierdo tapándose la cara con el brazo y seguía llorando de pié donde yo la deje.
Porque las otras veces volvía al mismo sitio a llorar y ese pasillo se quedó manchado de tristeza y ya no se borró.
Porque luego supe que no se no puede detener esa asociación entre el lugar y el recuerdo.
Así que cuando tenga que llorar lo haré fuera de mi casa, para no tener que cruzarme de nuevo con una imagen mía llorando en este pasillo o tumbada en este sofá.

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